PEMAD · Introducción
Investigación
El presente manual es fruto de diferentes investigaciones, realizadas en el GIR INSASO (Grupo de Investigación en Salud y Servicios Sociales) de la Universidad de Salamanca, siendo explorado el constructo empatía desde un punto de vista cualitativo a partir de análisis cualitativos. Se efectuó un estudio piloto con la finalidad de explorar, en una muestra de 34 adolescentes (19 chicos y 15 chicas) estudiantes de Bachillerato en régimen de internado, aspectos moleculares relacionados con la empatía y la conducta carácter antisocial. Los cuestionarios empleados han sido el Test de Empatía Cognitiva y Afectiva (TECA) y el Cuestionario A-D, conductas delictivas-delincuentes, ambos publicados por Tea Ediciones.
En primer lugar, se realizó un Análisis Factorial Exploratorio sobre las escalas que componen la prueba TECA al objeto de aislar los ítems que produjesen una mayor reducción de componentes junto con el mayor coeficiente de fiabilidad posible, resultando de ello cuatro escalas con cinco ítems cada una. Las escalas componentes del Cuestionario de Empatía Cognitiva y Afectiva son: Adopción de perspectivas, Comprensión Emocional, Estrés Empático y Alegría empática, obteniéndose coeficientes de fiabilidad moderados para cada una de las escalas (alfa de Cronbach entre 0,65 el más bajo y 0,70 el más alto) debido a la escasa entidad de la muestra. Es de destacar que el coeficiente de fiabilidad declarado por los autores de la prueba es de 0,86 para la puntuación total, oscilando el alfa de Cronbach entre 0,70 y 0,78 para las diferentes escalas.
No obstante, la dificultad de encontrar una prueba definitiva que permita medir el constructo empatía, por la falta de claridad sobre la naturaleza del propio concepto, nos llevó por un lado a decidirnos por el uso de esta prueba, y por otro, explorar otras opciones o alternativas. En este sentido, el análisis efectuado sobre el Cuestionario de Empatía de Toronto (Rodríguez Jiménez, J.M. y Rodríguez Vega, M.T. 2022) condujo a la adaptación de dicho cuestionario a una muestra amplia de población española, originando un cuestionario de 11 ítems en lugar de los 16 que contiene el original. En su versión original, el cuestionario aspira a captar la unidimensionalidad del constructo empatía. En la versión española de 11 ítems, dicho carácter unidimensional no pudo ser comprobado, aislándose tres escalas independientes (sentimiento de ayuda, sintonía e indiferencia) junto a una puntuación total de Empatía.
El Cuestionario A-D consta de 40 ítems agrupados en dos escalas. La fiabilidad obtenida en la muestra ha sido adecuada y similar a la publicada por sus autores, obteniéndose un alfa de Cronbach de 0,85 en la escala A y 0,83 en la escala D. El interés de esta prueba reside en la recolección de muestras conductuales vinculadas a comportamientos de carácter antisocial. Aunque el cuestionario diferencia entre conductas de tipo delictivo y antisocial, tiene interés práctico no establecer diferencias entre ambos tipos. De hecho, el carácter delictivo de una conducta antisocial responde más a criterios jurídicos que a la propia valoración del hecho en sí, aunque por supuesto, las valoraciones sobre consecuencias de hechos reprobables se encuentren en la base del derecho. No obstante, y teniendo en cuenta los objetivos de las investigaciones llevadas a cabo, establecer dicha diferencia nos pondría en el dilema de establecer también diferencias entre conductas legales e ilegales, alejándonos por tanto del objetivo central del estudio, que en definitiva es la empatía y su relación con la conducta antisocial en un sentido más amplio que la figura del hecho delictivo.
A través del análisis de regresión logística binaria, se han aislado cinco elementos que correlacionan con siete criterios considerados relevantes y trascendentes por la clara relación que en el análisis ofrecen. Ahora bien, para completar el análisis es necesario poner en relación los resultados con un modelo de referencia, que en nuestro caso es el modelo de desvinculación moral de Bandura y el modelo organizacional de Davis como base de los mecanismos sociocognitivos implicados en el desarrollo o inhibición de la conducta antisocial.
A través del análisis de datos, se observa en primer lugar que son pocas las variables que realmente pueden predecir con un cierto nivel de adecuación el criterio. Esto es coherente con lo comentado en la introducción sobre la generalidad conceptual en el desarrollo de programas de rehabilitación. Es decir, resulta extremadamente difícil encontrar vínculos concretos y específicos entre los inputs y outputs que se producen entre diferentes conductas en general, y las conductas prosociales y antisociales en particular. Cuando hablamos de falta de empatía, el objetivo es fomentar el crecimiento de ésta en las personas. Cuando hablamos de falta de conducta proactiva dirigida a la ayuda, tratamos de educar en valores y juicios morales. La cuestión sobre la que se centran nuestros objetivos es indagar qué aspectos específicos están vinculados a conductas generales, a través del análisis molecular de las diferentes variables implicadas y valoradas a través de los instrumentos descritos.
En primer lugar, se observa que solamente dos ítems pertenecientes a la dimensión de comprensión emocional son relevantes para la predicción de tres ítems en la escala de conducta antisocial. La percepción que tiene el sujeto sobre las consecuencias de su conducta se vería comprometida o limitada. Las normas de convivencia, respeto y todos los valores morales asociados a dichas normas deben ser interiorizados y ser asumidos como propios.
La falta de reconocimiento de los estados emocionales de los demás dificulta hacer predicciones precisas sobre la reacción de los otros ante actos tales como molestar a personas desconocidas o hacer gamberradas en lugares públicos. Dichas reacciones pueden no ser comprendidas, experimentadas como exageración por parte de los otros, o como una reacción sin motivo ante la que el sujeto se posiciona de un modo distante al no percibir una clara relación causa – efecto. Del mismo modo, la dificultad en detectar la intencionalidad de los demás podría facilitar conductas en las que se participaría en pequeños hurtos o bromas pesadas. El aspecto comprometido sería la reacción prevista de los otros ante dichos eventos. Hacer predicciones correctas sobre cómo van a reaccionar los demás (intenciones) con una disminución en la conducta vinculada a pequeños hurtos y bromas pesadas. Nuevamente, la responsabilidad queda diluida si el sujeto hace predicciones erróneas, del tipo "no le importará si hago esto" "tiene mucho entonces no le importará si le quito aquello".
Alegrarse por los éxitos ajenos es valorado como una cualidad importante de la empatía. Cuando ocurre lo contrario, habitualmente se relaciona con emociones y sentimientos negativos alejados de la conducta moralmente correcta. El análisis de regresión apunta hacia que la conducta de entusiasmarse con un amigo que ha conseguido un trabajo muy deseado, está vinculado a dos variables, en principio, no relacionadas con la variable independiente: contestar mal a alguien con autoridad, como conducta antisocial, y entrar en una tienda que está cerrada, robando o sin robar, es decir, asaltar una propiedad.
La explicación a esta extraña relación podría estar en las variables disposicionales del sujeto ante las relaciones con los demás. Alegrarse por los éxitos de los demás, implica también una disposición positiva en las relaciones, aumentando la cohesión en el grupo y reduciendo la probabilidad de desarrollar conductas de corte antisocial. Los aspectos morales que median o están presentes en la conducta prosocial se encuentran asociados a aspectos disposicionales mediante los cuales la persona participa de los éxitos de los demás, facilitándose la integración y cohesión del grupo.
La escala adopción de perspectivas se encuentra íntimamente relacionada con dos variables importantes, "tener en cuenta todos los puntos de vista", e "intentar comprender mejor a los amigos teniendo en cuenta las situaciones desde su perspectiva". En la primera de ellas, el elemento fundamental es que la toma de decisiones está vinculada a la existencia de diferentes puntos de vista. Correlaciona de forma inversa con la conducta intencional de llegar tarde, en definitiva, incumplir una norma.
Tomar una decisión sin tener en cuenta otros puntos de vista forma parte funcional de la falta de reflexividad, asociada a conductas de corte impulsivo. Los mecanismos de desvinculación moral en este caso, vendrían determinados por la prevalencia de estados emocionales apetitivos o a la eliminación de estados emocionales aversivos relacionados con la decisión tomada y no reflexionada. Bajas puntuaciones en la comprensión de las perspectivas de amigos, correlaciona positivamente con un mayor riesgo de pertenencia a pandillas o grupos caracterizados por conductas antisociales. La desvinculación moral sería facilitada por la adhesión a grupos en los que no es necesario mantener una relación profunda sin exigencias o compromisos emocionales, en los que la fuente de cohesión se base más en la satisfacción de necesidades instrumentales de carácter inmediato, y menos en las complejidades emocionales que exigen las relaciones profundas.